A quienes amo

A mi familia; a quienes amo.

Por favor, sepan que estoy aquí.

Estoy despierto a este momento.

Soy consciente del camino detrás de mí.

Soy consciente del camino por delante.

Y a través de todo ello, permanezco lleno de amor.

Amor por mi familia.

Amor por mis amigos.

Amor por las lecciones.

Amor por este mundo hermoso y complicado.


He tropezado.

He aprendido.

He cuestionado.

He crecido.

Y con cada día que pasa, me encuentro a mí mismo más tranquilo, más fuerte, y más agradecido por el regalo de estar vivo.


A cualquiera que se preocupe por mí,

por favor deja que tu corazón descanse.

No me estoy rindiendo.

No conmigo mismo.

No con la vida.

No con las personas que me importan.


Y lo más importante,

nunca abandonaré a mis hijos.

Ni por un día.

Ni por un año.

Ni por ninguna distancia o dificultad.

Están escritos en mi corazón,

entretejidos en cada esperanza que llevo,

y presentes en cada sueño que tengo para el futuro.

Mi amor por ellos no se desvanece.

No se debilita.

No desaparece.

Crece.


La vida sigue desplegándose.

Hay capítulos aún sin escribir,

aventuras aún sin ver,

conexiones aún por hacer,

y alegrías aún por descubrir.

Puedo sentir la posibilidad en el horizonte,

como la primera luz antes del amanecer.

No una explosión de destrucción,

sino una explosión de crecimiento.

Un despliegue.

Un florecimiento.

Un tiempo en que las lecciones ganadas con esfuerzo se convierten en sabiduría,

cuando el esfuerzo se convierte en oportunidad,

y cuando las semillas plantadas hace mucho tiempo comienzan a brotar del suelo.


Así que si piensas en mí,

piénsame con esperanza.

Piénsame aprendiendo.

Piénsame sonriendo.

Piénsame caminando hacia adelante.

Y sabe que llevo amor conmigo dondequiera que vaya.


Para siempre.

Juntos.

Dondequiera.